sábado, 17 de agosto de 2019

Ser mujer no debe dar miedo


Ser mujer se ha vuelto peligroso... día a día millones de mujeres corren el riesgo de ser acosadas, violadas o asesinadas por el simple hecho de ser mujer. Las cifras crecen, las tragedias se multiplican y la tristeza aumenta con cada acto barbarico y deshumano.

Este 16 de agosto las calles de muchos estados de la república fueron tomadas por luchadoras sociales, la exigencia fue clara, no más violencia, no más violaciones y no más muertes. La portada de los diarios y la cabecera de las noticias fueron muy diferentes, actos vandálicos, violencia a hombres y lamentos por los monumentos dañados, la verdadera causa permaneció distante.

La indignación colectiva pareciera centrarse en lo material antes de lo humano, se consideró una tragedia mayor una patrulla rayada que una mujer violada y asesinada, una mujer que a partir de ese momento paso a convertirse en un número más de la triste cifra de feminicidios.

Tan solo un día después de la marcha fue encontrada muerta Abi, una chica poblana que se encontraba desaparecida, la noticia no inundó las redes social, no causó conmoción, no fue portada de muchos periódicos, tan solo fue una tragedia privada en comparación a la tragedia colectiva de una pared pintada.

Una luz más se apagó producto del salvajismo, enfermedad y bestialidad que se vive. Pareciera que en Puebla la violencia a las mujeres se ha normalizado, pero la lucha social aún es extraña y rechazada.

No hay pretexto para justificar los actos cometidos en contra de automóviles y monumentos, pero precisamente no se busca justificarlos, más bien se busca transmitirlo, compartir un sentimiento de lucha latente que crece con los días, que contagia a millones de mujeres en el país, un sentimiento de empatía que nace diariamente en miles de hombres, pero también un sentimiento de vacío, tristeza e impotencia que cambia totalmente la vida de madres, padres, hijos, hermanos y amigos de aquellas que hoy ya no están.

Ojalá resarcir el daño psicológico y emocional de una mujer víctima de una violación fuera tan sencillo como despintar una pared...

Ojalá una mujer asesinada pudiera revivir como si se tratase de cambiar un vidrio roto...

Ojalá llegue el día que ser mujer deje de dar tanto miedo.

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