Los problemas
siempre han estado presentes, se agudizan pierden intensidad, pero se
encuentran dentro de la realidad, es complejo entender que la inseguridad ha
sobre pasado este umbral trastocando recintos que parecieran ajenos a esta
dinámica, como las universidades y se han presentado terribles escenarios como
los homicidios de los estudiantes Norberto Ronquillo y Hugo Leonardo Avendaño.
17,500 personas
asesinadas durante este primer semestre, según cifras del Secretariado
Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, mayo se registra también
como el mes con mayor tasa de homicidios, la relación de esta dinámica se ve
reflejada con 96 muertes en todo el país cada 24 horas, estos datos son
demasiado alarmantes.
La dinámica
política que pareciera marcar estos momentos se presenta como un estado de
indiferencia, que no alarma a los políticos mexicanos, pareciera que el hecho
de no mencionar estas cifras, sofocara o mediara la problemática.
La circunstancia
parece aún más compleja cuando la problemática no se coloca dentro de la agenda
pública, ¿Nadie quiere enfrentar los problemas de seguridad? O ¿Estas cifras no
son importantes?, como ciudadanos algunos muestras de policías comunitarias y
tequios ha tomado cartas en el asunto, pero no es suficiente.
Poner de nuevo
el tema en la mesa es parte de nuestra responsabilidad como columnistas, pero
es responsabilidad de todos, buscar una solución a un tema que pareciera
siempre quedar pendiente.

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